¡Música, maestro!

17 08 2009

De entrada, ofrezco excusas por dejar pasar tanto tiempo sin actualizar el blog, pero trataré de subsanar esto en el futuro inmediato. En uno de los módulos de la Maestría en Informática Educativa, el de Enseñanza y Aprendizaje en la Sociedad del Conocimiento, a propósito del tema de los Ambientes de Aprendizaje, tratando de abordar un concepto que pudiera definirlos y de establecer los elementos que los componen, se llegó a la figura de la orquesta sinfónica como un buen parangón para lo que puede ser un AA.

En una orquesta de esta naturaleza, los músicos interpretan melodías en diversos instrumentos, bajo la batuta del director, y se puede decir que la armonía es la que rige en este escenario. Ahora bien, entendiendo que la planeación es o debería ser un elemento clave dentro de los AA, se nos ocurrió que en una orquesta los músicos, eventualmente, pueden improvisar y producir música agradable, pero que luego de un momento necesitan apoyarse de nuevo en una partitura para ‘retomar’ el rumbo. Esta suposición nos hizo pensar en qué papel análogo desarrolla cada elemento de la orquesta confrontado con la educación, y en mi caso particular, la pregunta que todavía me sigue dando vueltas en la cabeza es: ¿cuál es la partitura en educación?

La pregunta tiene un trasfondo muy amplio, especialmente cuando -a pesar de los buenos esfuerzos de los últimos años por mejorar la calidad y el alcance de la educación- seguimos viviendo los bandazos de la improvisación en el plano educativo nacional, en el que muchas veces se confunde calidad con cobertura y en el que, lamentablemente, los vicios políticos se transfieren a las prácticas administrativas escolares, mismas que terminan permeando de un modo u otro las ejecuciones en las aulas de clase.

A pesar de ello, de todas maneras se produce música -y muy buena- en muchos lugares del país y en todos los niveles. Sólo a modo de ejemplo, baste mencionar el biblioburro en el departamento del Cesar, y la escuela de lectura y filosofía en los Altos de Cazucá, inmediaciones de Bogotá; dos casos en los que heroicos maestros han compuesto partituras magistrales a partir de la nada, de las carencias, de la idea que la educación, como la música, es alimento para el alma.

En fin, seguiré cavilando sobre esa pregunta que merece ser respondida pausadamente: ¿cuál es la partitura en educación?

Aquí también está la música

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2 responses

18 08 2009
María Elena

En la música como en la educación hay grandes maestros. Y se necesita el rigor como el que está presente en grandes obras musicales que siguen patrones establecidos que dan a la melodía una perfección inigualable. Pero, claro, también se requiere el maestro que innove, que se atreva a incursionar con ideas que cuestionen la tradición y entonces aparece la belleza en otra forma, como por ejemplo sucede en el jazz. No obstante, hay períodos que algunos llaman de transición en los que prima la mediocridad y el dejar hacer. De pronto esta es una de esas épocas en las que el facilismo y el dejar que otros piensen por uno predomina. Por eso es importante el atreverse a pensar, el atreverse a innovar, siempre con la idea de un mundo mejor para todos.

8 07 2010
mario cortes gonzalez.

creo que todo lo que este relacionado con nuestro salvado jesucristo tiene para mi un valor divino.!gloria a dios enlas alturas!

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